MADRE A LOS TRECE AÑOS
Ruth, se sienta en uno de las banquetas del Hospital Benigno
Sánchez en Villa Moderna Quillacollo, esperando el servicio de orientación en
salud sexual y reproductiva ha encargo del médico del bono Juana Azurduy.
Mirada perdida y preocupante, se nota por el nerviosismo que demuestra sus
manos, agarra una bolsa plástica que envuelve un folder de sus documentos que
utiliza para sus consultas en el hospital.
Una vez ingresando al consultorio de Atención Integral
Diferenciada a Adolescente y Jóvenes (AIDAJ), ella no sabe por qué le enviaron
ahí, pero su comunicación se hace difícil, ya que su lengua materna es el
quechua y se comunica muy poco en castellano, intercambiando entre ambas
lenguas explica que el médico le había enviado a ése servicio pero aún no sabe
el motivo.
Se inicia el proceso de orientación, lo primero que se le
pregunta es la edad - ella indica 17 años cumplidos en febrero pasado. La
segunda pregunta es por qué te enviaron a orientación, ella responde que recién
tuvo su hijo y que el doctor responsable del bono le dijo que tiene que
cuidarse y que vaya ahí para que utilice un método.
Una vez que se le pregunta cuánto tiempo tiene su bebé, ella
logra algo de confianza e intenta explicar entre quechua y castellano, que su
hijo quien nació tiene casi dos meses, estaba un poco delicado, es por eso que no
lo trajo con ella, indica que su bebé es muy enfermizo, nació de siete meses y
se encuentra al cuidado de su mamá que vive con ella en la zona norte de
Quillacollo.
Ruth, es del valle bajo de Cochabamba - Ayopaya, identifican
que sólo lleva un apellido, el de la madre y que no sabía quién era su padre.
Nos cuenta que sólo estuvo hasta tercero de primaria, indica también que no
sabe leer ni escribir bien, pero conoce el dinero y sabe realizar sumas y
restas sencillas, sólo escribe su nombre y sabe firmar.
Le preguntamos por el papá del bebé, nos indica que es su
marido, que se había casado hace tres años atrás (a los 14 años), es también de
su pueblo y en la actualidad trabaja de albañil con su padrino en obras en
diferentes lugares de la ciudad. Escuchando lo antecedido, confirmamos que en
las zonas rurales es muy común que a temprana edad contraigan matrimonio, pero
nos preocupamos por la edad de Ruth (17) y de su marido.
17 AÑOS Y 3 HIJOS
Grande el asombro cuando los indica que se embarazó por
primera vez a los 13 años, y que en la actualidad tiene 3 hijos, todos hombres
y que los dos últimos niños son muy enfermizos. Indica también que la decisión
de concubinarse era de su mamá y sus familiares cuando se enteró de su primer
embarazo, pero luego del segundo bebé la obligaron a contraer matrimonio con el
papá de sus hijos, que por cierto en la actualidad tiene 32 años, el doble de
edad que ella.
El servicio de orientación del consultorio AIDAJ se queda en
silencio, las dos proveedoras de salud se miran fijamente a los ojos,
intercambia miradas que contienen muchas preguntas que se quedan en la punta de
la lengua, pero sobre todo miran a Ruth, madre a los trece, que pasó de la
infancia a la adolescencia con la gran responsabilidad de ser madre de tres
hijos.
Cuántas niñas, adolescentes y jóvenes no cumplen su ciclo
normal de crecimiento psicológico y el normal desarrollo de su cuerpo, que
pasan de la menarquía a ser madres a temprana edad, quizás la cultura, o la
falta de educación sexual o acceso a programas de salud son los motivos, pero
Ruth, representa a gran cantidad de mujeres que suspenden definitivamente su adolescencia
para convertirse en madres.
Según las Organización Mundial de la Salud (OMS), la
adolescencia es el periodo en la vida de una persona que comprende entre los 10
y los 19 años. En algunos casos la adolescencia se ve interrumpida cuando
quedan embarazadas. Y es que, una de cada cinco mujeres en el mundo ya tiene un
hijo antes de los 18 años y cada año se producen 16 millones de nacimientos de
mamás adolescentes.
Los profesionales en salud indican que la edad apropiada
para ser madres es entre los 20 y 35 años, ya que el riesgo para la salud de la
madre y el niño es mucho menor. El embarazo es la adolescencia se considera de
alto riesgo y conlleva más complicaciones, la adolescente no está preparada ni
física ni psicológicamente para tener un bebé y asumir la responsabilidad de la
maternidad.
BOLIVIA ES DONDE MÁS EMBARAZOS ADOLESCENTES SE PRODUCEN DE
AMÉRICA LATINA
La problemática no recae solamente en la falta de
información y educación o acceso a métodos anticonceptivos. Estadísticas
señalan que las adolescentes cada vez más son expuestas a ser víctimas de trata
de personas con fines de explotación sexual, violencia de género, violaciones y
otros delitos que agudizan el problema de embarazo adolescente. En Bolivia
según el Art. 308 del Código Penal está tipificado como “delito violación de
niño, niña adolescente, quien tuviera acceso carnal con persona de uno u otro
sexo menor de 14 años”.
El más reciente informe de “Estado de la población mundial”,
del Fondo de las Naciones Unidas para la Población (UNFPA), señala que la tasa
de natalidad en mujeres entre 15 a 19 años es Bolivia es de 116 por cada 1.000
mujeres. Mientras que el promedio regional de partos en adolescentes es de 77
por cada 1.000. Además señalan también, que el porcentaje de mujeres entre 10 y
19 años que ya son madres o se encuentran embarazadas oscila entre el 18 y el
23%, especialmente en lugares rurales pobres.
ENTRE LA APROBACIÓN Y EL DELITO
El problema de embarazos adolescentes es también cultural en
el mundo entero, incluyendo el nuestro, aprueban los embarazos precoces, así es
como muchas jóvenes aún sin estar preparadas se convierten en madres. Pero
también es un problema cultural por la desinformación o la creencia de mitos
que a la larga traen problemas.
Aunque las relaciones sexuales entre dos jóvenes no se
consideran un delito, en el caso de Ruth es diferente. El abogado
constitucionalista Iver Pereira explica “En la legislación boliviana, una
persona de 18 años puede contraer matrimonio sin autorización de los padres.
Sin embargo existen excepciones para contraer matrimonio desde los 16 años con
autorización judicial y/o de alguno de los padres. Sin embargo en casos donde
existe abuso sexual y como consecuencia de ella un embarazo, en menores de
edad, se puede solicitar la interrupción del embarazo por las características
de minoridad”.
Resolver el conflicto por la vía matrimonial entre el
abusador y la abusada sexual, resulta ser contrario a la norma pero no a las
costumbres. No sólo en el área rural, sino incluso en el área urbana, porque de
por medio está no ser estigmatizada en la dignidad de la mujer. En algunos casos
son los padres de la adolescente quienes se responsabilizan y deciden sin
trámite alguno poner el apellido de los padres, haciendo aparecer como si fuera
hermana o hermano de la verdadera madre. Asevera Pereira.
AUMENTA LA COBERTURA A MENORES DE 15 AÑOS
En días pasados la ministra de salud Ariana Campero, informó
que se remitió un proyecto de modificación a la Ley N° 475, referida a las
Prestaciones de Servicios de Salud Integral, con el objetivo de ampliar las
atenciones en el área de salud sexual y reproductiva de la mujer boliviana sin
importar su edad.
La Ley N° 475 sólo establece el derecho de atender
gratuitamente en estas prestaciones de salud sexual y reproductiva a mujeres de
15 a 49 años. Ahora, con esta propuesta que hizo la ministra Campero, se busca
la ampliación universal para todas las mujeres, donde incluye también la
entrega de métodos anticonceptivos, de barrera, hormonales (píldoras,
inyecciones o implantes subdérmicos) o métodos definitivos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario