ROPAVEJEROS, ENTRE LA ILEGALIDAD Y LA SOBREVIVIENCIA
ROPAVEJEROS, ENTRE LA
ILEGALIDAD Y LA SOBREVIVIENCIA

Lupe, (nombre de la caserita de la
calle Brasil entre San Martín y 25 de Mayo), ella vende pantalones de varón de
tela, pocas veces de mujeres, pero escoge más de varón por que indica que los
hombres son menos exigentes que las mujeres, además tiene ya caseritos
(clientes continuos) que la conocen y poco a poco traen a más caseritos porque
los pantalones que vende son semi nuevos. “Compro fardos completos de pantalón
para varones, sale de toda talla, a veces tengo suerte porque sale de
diferentes talla, otras sólo grandes y esas no se vende, pero son nuevos muchos
de ellos y otros a medio uso pero en buen estado, son baratos ofrezco a
cincuenta bolivianos y otros las remato a cuarenta, depende de la talla y el
color y los días, a principio de mes se vende más que otras fechas la gente
dice que reciben su sueldo y vienen a comprar, hay días que se vende bien y
otras nada, sólo es gasto en venir y regresar a mi casa, todo es depende de la
suerte, más bien me va bien, ya me conocen” indica Lupe.Como ella miles de personas, sobre
todo mujeres se dedican a la venta de ropa usada, pero no sólo es ropa, sino:
peluches, juguetes, zapatos, zapatillas deportivas, mochilas, carteras, enseres
de cocina, adornos y todo lo que uno se imagina, hasta ropa de cama y ropa
interior.
Los precios varían, según la marca y el estado de la prenda a vender,
muchos de ellos semi nuevos, nuevos y otros completamente viejos o en desuso.
Los precios son diferentes, desde 1 boliviano, hasta precios elevados de
prendas nuevas de marca.Al igual que nuestra entrevistada
Lupe y su niña de 1 año, muchas personas son ropavejeras (personas que se
dedican a la venta de ropa usada), nos comenta que los sábados tiene que
amanecer a las cuatro de la mañana para comprar un fardo, con suerte compra
mercadería de primera o segunda, el precio varía de 500 a 700 dólares, contiene
entre de 120 a 150 pantalones. El trabajo significa salir al puesto de venta
todos los días a partir de las siete a once de la noche, los fines de semana
desde medio día, pero aprovecha de ir a diferentes lugares donde se realizan
ferias en distintas zonas de la ciudad.
Al inicio la venta de ropa usada o
de retorno en nuestra ciudad, se caracterizaba en zonas establecidas como los
alrededores del mercado la cancha y la plaza San Sebastián, luego el comercio
fue creciendo llegando a cubrir cerca de diez manzanas por los alrededores del
templo de San Carlos (Barrio Obrero), poco a poco los vendedores de la ropa
usada tomaron las calles y avenidas de diferentes zonas. En la actualidad la
avenida Aroma, calles 25 de Mayo, Brasil, San Martín, Calama, Jordán, etc y
etc, son lugares de venta de los diferentes productos usados y en su mejor caso
nuevos de retorno.La zona oeste de la ciudad, cerca
del cruce Taquiña (mercado 10 de febrero), se encuentra una segunda feria de
los jueves y domingo, a pesar que todos los días se abren los puestos de venta,
los días de mayor concurrencia son diferentes: Sus características son que el
día determinado, según la zona, se hace la apertura de fardos nuevos, por ende
mayor posibilidad de escoger una prenda u otro artefacto apreciado por su
calidad y estado.
En los diferentes municipios de
Cochabamba, es el caso de Quillacollo, Vinto, Sacaba o Colcapirhua, los días
son distintos, pero con la características idénticas. Cada metro de las calles
y avenidas, aceras, pasadillos, garajes o simplemente la calzada es el
apropiado para su venta. Un solo puesto (lugar de venta), es propiedad de dos
hasta tres vendedoras de ropa usada. Es el caso de la Avenida San Martín en
Aroma y Brasil, por las mañanas tiene su dueños cada uno de los puestos, pero
sólo hasta las 19.00 hrs, luego de ese horario el mismo puesto tiene otro dueño
y los fines de semana otros.En una sola avenida, tal el caso
de la Aroma entre San Martín y 25 de Mayo, en ambas aceras se asientan cuatro
diferentes asociaciones de vendedores de ropa usada, carteras, mochilas,
zapatillas, peluches, juguetes, enseres y otras. Lo mismo ocurre en detrás del
Templo San Idelfonso de Quillacollo, las organizaciones de vendedores son
diferentes y muy bien organizados para el cuidado de cada centímetro de calle,
dependiendo el día.
Si bien el gobierno en más de una oportunidad
ofreció alternativas y oportunidades de conversión de la labor de los
ropavejeros a iniciativas microeconómicas o microempresas familiares, ninguna de ellas
en la actualidad dan o dieron resultados, nunca hubo avances para el cambio de
rubro prometido.La diligencia nacional del sector se reunió en varias oportunidades con el
gobierno central y negociar acuerdos, pero nunca se llegó a ninguna por la
existencia del Decreto Supremo 28761que prohíbe y tipifica como ilegal la venta
de ropa usada y su importación.En la actualidad se calcula cerca de 250 mil
personas dedicadas a la venta de estos productos, en nuestra ciudad según Alejo
Rodo, dirigente de la Asociación de Vendedoras de ropa usada 25 de Mayo, no se
cuenta con un censo o cifra exacta de las personas dedicadas al rubro, pero estima
más de 20 mil personas sólo en Cochabamba viven a diario de esta mercadería,
señala también que la mayor parte de ellas son mujeres a cargo de sus familias.
“muchas de mis compañeras son madres solteras, ellas solas mantiene a sus
hijos, madres y padres a la vez vendemos aquí, no se gana mucho pero de esto
vivimos y no tenemos otra opción, si se dan cuenta la mayoría de ellas venden
acompañados de sus hijos, porque no pueden dejarlos sólo a los niños” señaló
Rodo.
En pasados años, el Vicepresidente entregó a la
Asamblea Legislativa Plurinacional el proyecto de ley de Asignación
Competencial para la Comercialización de Mercancías Usadas, que el gobierno
elaboró en consenso con las micro y pequeña empresa, donde da la
responsabilidad a los Gobiernos Autónomos Municipales su control, vigilancia,
erradicación y sanción la comercialización de ropa usada.Inmediatamente de la
socialización del proyecto de ley, varios alcaldes de diferentes municipios,
especialmente Cochabamba, La Paz, Santa Cruz y Oruro, se pronunciaron en contra
de tal responsabilidad municipal, indicando que el gobierno central tiene las
competencias establecidas para el tema de importación por medio de la ley de
aduanas. Importante destacas que las personas que comercializan la ropa usada,
apagan impuestos o patentes municipales y tiene la debida autorización de sus
municipios.
IMPACTO ECONÓMICO
El impacto económico
que tiene la importación ilegal de ropa usada sobre la actividad económica del
país en general y sobre todo en el sector textil y de confecciones en
particular es muy grande. El valor total de la importación legal o ilegal de
ropa usada para el último quinquenio, fue afectar al vector consumo de los
hogares, para que el modelo de la matriz inversa calcule el nuevo valor bruto
de la producción sectorial.Un pequeño ejemplo de
la crisis de la micro y pequeña empresa, se visibiliza en el cierre de muchas
iniciativas económicas, especialmente del área textil, es así que podemos ver
que la venta de ropa en los mercados o ferias de la ciudad, podemos apreciar
una mayor cantidad de venta de ropa de procedencia China, luego esta peruana,
brasilera, Indu, Taiwan, Pakistan, y por detrás de todos ellos la producción
nacional.La calidad es una
variable muy importante que determina la venta final, para reconocer que muchos
de los productos de importación que ingresa a nuestro país (legal o ilegal) es
de diferentes tipos; De primera, segunda y tercera, especialmente de países
asiáticos. El costo de cada prenda, por mayor, es representativamente mucho más
barato, entonces muchos de los intermediarios (personas que se dedican a la
venta), prefieren ofrecer al mercado productos baratos que son accesibles a la
población, que otra ropa de marca con un costo muy alto.
LA ROPA USADA Y SU INGRESO A BOLIVIA
A pesar que no hay registros de su ingreso a nuestro país,
la ropa usada se inicia a mediados de los ochenta y que se identifican tres
momentos importantes hasta la fecha.
El primero iniciada por instituciones de beneficencia
(ONG’s, proyectos de cooperantes, fundaciones, cruz roja, embajadas y otras de
carácter benéfico), instituciones que concentraban sus esfuerzos en recolectar
todo tipo de prendería que había sido utilizada y se constituía en un desecho
por parte de familias de estados Unidos y Europa, uno de los objetivos de esta
labor era de entregarlas a familias pobres de países en desarrollo, cuyo nivel
de ingreso era insuficiente como para adquirir prendas nuevas.Una mayor cantidad de la ropa, y otros enseres, era de
origen americano, muchas de ellas de prendas nuevas que pasaban de temporada,
fallas de fábrica, y de los hogares americanos también se recolectaban enseres
de limpieza y mercadería de boutiques, todos ellos ingresaban a nuestro país
como beneficencia y entrega gratuita.
Un segundo momento de la ropa usada se inicia en los primeros años de la década
de los noventa, cuando un grupo de comerciantes descubre que el traslado de los
bultos (posteriormente llamados fardos) de ropa usada podría generar un ingreso
económico adicional para sus familias. Desde los puertos chilenos de Iquique y
Arica volúmenes de ropa usada, intermediados por comerciantes bolivianos
quienes luego analizan la posibilidad de importar directamente desde los Estado
Unidos, para entonces el principal proveedor de estas prendas.Ya por los años noventa, el mercado de ropa usada se
empieza a consolidar en Bolivia, gracias al flujo continuo de mercadería que se
interna a través de los puntos fronterizos de Pisiga y Tambo Quemado, empiezan
a funcionar libremente los mercados donde circula esta mercadería en las
ciudades de Oruro y El Alto, luego Cochabamba y Santa Cruz.
Poco a poco el flujo de las importaciones de fardos de ropa
usada crece continuamente y se intensifica más el contrabando de la misma
mercadería. Para esos años, el efecto combinado de las importaciones legales e
ilegales provoca un duro golpe a la industria nacional de confecciones que es
incapaz de absorber los efectos no deseados de la diferencia de precios.El tercer momento es a partir del año 2000, le flujo de
importaciones legales e ilegales de ropa usada encuentra los mecanismos
adecuados para su comercialización sin restricciones en las ferias más
importantes del país: El mercado kantuta en Oruro, 16 de Julio en la ciudad de
El Alto, la calle Figueroa en La Paz, las calles colindantes a la Cancha y la
Plazuela San Sebastián en Cochabamba, la feria de Cumavi en Santa Cruz. Hasta
fines del 2005, los lugares de venta en los demás ciudades fueron creciendo poco
a poco, la variable muy importante es la consolidación de asociaciones y
federaciones departamentales y nacionales del gremio, reconocidos y con
representatividad en partidos políticos.
Gran parte de la ropa usada y otros enseres que se
comercializa en estas ferias proviene de los almacenes norteamericanos conocidos
como “Good Will” o buena voluntad y de los “Second Hand” segunda mano. Ambos,
son grandes almacenes que reciben donaciones a nivel mundial y los
comercializan por unidad a precios económicos, y el dinero que se recauda es
donado a países de tercer mundo, a través de organizaciones no gubernamentales
(ONG’s).Entre los países más favorecidos con estas donaciones se
encuentran países centro americano como Haití, República Dominicana y entre los
latinoamericanos a Bolivia. Los “Second
Hand” en cambio, son grandes almacenes que se caracterizan por vender ropa
usada a 1 dólar la libra. Una buena de esa mercadería se vende en los
establecimientos especializados junto a la ropa americana, aunque en menor
proporción éstas son prendas de retorno de marcas muy conocidas y que los
precios son diferentes a las otras.
UN COMERCIO ILEGAL
Según el Decreto 28761 del año 2006, aprueba de manera
excepcional y definitiva los plazos para la importación y comercialización de
mercancía clasificada como prendería usada, y establece los lineamientos de
reconversión productiva.Las prohibiciones establecidas en la mencionada ley indican
el Art. 3 incisos 1, 2 y 3 que; La importación a territorio nacional de
mercancías clasificada como prendería usada, a partir del 21 de abril de 2007
indefectiblemente, la misma prohíbe la importación y comercialización de
prendería vieja, desechos, desperdicios, ropa íntima, de cama y de tocador.Así mismo, señala la Ley en el marco de las políticas de
promoción productiva del Plan Nacional de Desarrollo se priorizará el acceso al
crédito y la tecnología para pequeños productores de manufacturera textil y
confecciones, por medio del Ministerio de Producción y Microempresa realizará
las gestiones necesarias para que el sector privado, realice acuerdos de VENDO
BOLIVIANO y apoye la capacitación de los vendedores minoristas de ropa usada.En ambos casos tanto el apoyo al desarrollo, creación o
fortalecimiento de los microempresarios, especialmente textiles, y la
reconversión de iniciativas de negocios hacia los vendedores de ropa usada no
son efectivos, o simplemente quedaron en políticas de gobierno.
VENTA PROHIBIDA, PERO LIBRE
En mayoría de las ferias establecidas, puestos de venta, tiendas
o el comercio informal en cualquier calle o calzada donde se realiza la venta,
también se oferta productos prohibidos por las normativas vigentes en salud, es
el caso de pomadas, vitaminas, proteínas especializadas, hasta jarabes para
niños. La mayor parte de estos productos son de procedencia americana,
realizando una revisión minuciosa, muchos de estos productos llevan su fecha de
vencimiento otras no.Las normativas en salud, para la comercialización de
productos en salud requieren de autorización y registro específico, según la
Ley 1737 Política Nacional del Medicamento establece la inocuidad, eficacia, y
calidad demostrada, evitando la presencia de fármacos de dudosa calidad,
establece también mecanismo normativos descentralizados para el control de la
adquisición, suministro y dispensación de medicamentos.Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) países de
América Latina, deben aumentar sus esfuerzos para mejorar la fármaco
vigilancia, incluyendo la capacitación del personal regulador dedicado a esta
tarea, una mayor conciencia pública y profesional sobre la importancia de su
acceso y venta de productos relacionados a la salud.
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