“Insurgencias femeninas hacia el epicentro
del poder (siglo XX – XXI)” y “Paridad y diversidad en la escena legislativa”.
Importantes aportes.
LAS
MUJERES COMO PROTAGONISTAS DEL PODER POLÍTICO EN BOLIVIA
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| Daniela Franco, Noelia Gómez, Daniela Aguilar Natasha Loayza y Fernando Mayorga |
La investigación fue encargada por el
Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de la Vicepresidencia del Estado
Plurinacional de Bolivia y ONU Mujeres, está obra compuesto por dos volúmenes,
uno histórico: “Insurgencias femeninas hacia el epicentro del poder (siglos XX
– XXI)” de Daniela Franco, y otro contemporáneo: “Paridad y diversidad en la
escena legislativa”, de Noelia Gómez Téllez y Bianca de Marchi Moyano. Ambos
textos buscan dar cuenta de los antecedentes, procesos y la relevancia de la
paridad de género en la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia,
posesionada el año 2015.
Para ONU Mujeres, la investigación es parte
del impulso al cumplimiento efectivo de las normativa internacional para la
igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, en ese contexto, resulta
de especial interés identificar, a través de nuevos estudios, los aspectos que
influyeron para que algunos países, entre ellos Bolivia, lograran paridad en la
representación política en el órgano Legislativo y, al mismo tiempo, brindar
elementos para seguir la búsqueda de una participación femenina en la política,
en condiciones de real igualdad y donde el ejercicio de los derechos y de las
libertades fundamentales de las mujeres y de hombres, en su diversidad, sea una
norma y no una excepción, refiere Natasha Loayza, Oficial Nacional de ONU
Mujeres Bolivia.
“Realmente este es un estudio laborioso
que pretende generar un debate sobre
esta problemática, la participación política de las mujeres, han habido tantos
cambios y la estamos viviendo cambios en el país, de transformación en el
ámbito político, es fundamental comprender con otros elementos que es lo
que está sucediendo realmente con la
participación política de las mujeres, yo creo que es el valor de este trabajo,
es una trabajo hecho por mujeres muy jóvenes, con miradas nuevas y frescas, lo
que ONU Mujeres quiere es que estos temas se debatan profundamente y
ampliamente, que se reivindiquen el sentido plural de la participación de las
mujeres” indicó Loayza.
INSURGENCIAS FEMENINAS HACIA EL EPICENTRO
DEL PODER
La obra intenta reconstruir algunos
enfrentamientos gestados por mujeres bolivianas que se autoevaluaron como
sujetos capaces de manejar el poder del Estado incidiendo sobre las decisiones
que definían los destinos del conjunto de la población. Se apunta a mostrar las
estrategias que resistieron al poder patriarcal y a la segregación, creando una
élite política femenina en el país. También se visualizan algunos movimientos
subjetivos que fueron exitosos en la manejo del poder y que permitieron al
sector ingresar protagónicamente en el horizonte estatal, dejando así el lugar
del anonimato al que estuvieron tradicionalmente supeditadas.
Si bien las luchas femeninas estuvieron
presentes a los largo de las formación social de Bolivia y estas no se
ejercieron solamente sobre el espacio institucional, en el camino andado por
mujeres se identifica que ya accedieron al Poder Legislativo a inicios del
siglo XX, hasta el año 2006. La primera protagonista diputada titular en
Bolivia (1956), Emma Gutiérrez Aramayo de Bedregal, aquella que sentó las bases
de las revolución nacional del 1952 y de la transformación más radical de la
estructura del país.
El avance de la participación política
femenina se ha gestado por una diversidad de acciones provenientes de la
pluralidad de las mujeres bolivianas. Algunos autores han dividido la amplia gama
de ellas en dos agrupaciones. Unas ligadas a la producción cultural y/o
formación académica y las otras ligadas al mundo laboral y a la organización
sindical, unas identificadas como mestizas y otras como indias o indígenas.
En 1979, se dio el punto más alto de la
participación de la mujer, con la posesión de Lidia Gueiler Tejada, luego de154
años de vida republicana asuma la presidencia de Bolivia una mujer.
Posteriormente, Ana María Romero de Campero, incorporó la participación
femenina como segunda ministra boliviana, junto a ella una lista no muy larga
de los años ochenta iniciaron un largo peregrinaje de reconocimiento,
participación y sobre todo incidir en las políticas centrales de los gobiernos
de turno.
“Uno de los grandes objetivos del libro es
demostrar que el liderazgo político de las mujeres es un factor influyente a la
adversidad, es dar cara a la adversidad, para construir un país más
igualitario. En la historia de Bolivia, las mujeres fueron siempre relegadas,
el libro intenta retrotraer la voz de la mujer desde un punto más interesante,
desde el análisis subjetivo, desde los recuerdos de la vida familiar, historias
de vida de las protagonistas”. Señala Daniela Franco, autora de la obra.
La primera mujer de pollera y con
autoadscripción indígena, muy representativa para la época, comenzó los
primeros años de la vida de Remedios Loza, como sujeto popular mediática,
sintió en carne propia la discriminación, no sólo de la población,
especialmente de la clase política, para luego convertirse en la primera
“chola”, en radio, televisión y en Poder Legislativo.
El periodo transitorio entre las dictaduras
y la democracia en Bolivia fue fructífero para el desarrollo de la consciencia
femenina, así como para la asunción de un rol activo para derrocar el poder
cívico militar que había instaurado un régimen autoritario, justamente este
hecho demuestra la aparición de liderazgos sindicales, es el caso de Domitila
Chungara, junto a ellas un grupo de mujeres de los Comités de Amas de Casa de
los centros mineros.
PARIDAD Y DIVERSIDAD EN LA ESCENA
LEGISLATIVA
La Asamblea Legislativa Plurinacional
(ALP), elegida el 2014 en Bolivia es un espacio diverso donde conviven
legisladores y legisladoras con raíces
culturales, identidades, reivindicaciones y visiones diversas. La lectura de
esa complejidad y su categorización permite desarrollar perfiles y
trayectorias, interpretar posiciones y relaciones de poder que se discuten en
la obra.
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| Natasha Loayza OFICIAL DE ONU MUJERES |
El análisis de esos sujetos y de sus
relaciones es relevante porque ellos participan en el primer Parlamento que
logra la composición paritaria de género en Bolivia. De hecho, el porcentaje de
mujeres supera levemente al de los hombres en el momento en que se desarrolla
el levantamiento de datos que sustenta esta obra, cantidad inédita no solo en
el país sino en la región. Este fenómeno responde efectivamente a la aplicación
de un marco legislativo y constitucional que favorece instituye la paridad y la
alternancia. Pero además da cuenta de una apertura particular para incluir a
sujetos antes ausentes de la escena política boliviana.
Noelia Gómez, investigadora y coautora del
libro indica “Cuando este sujeto político es una mujer, no por eso limita sus
reivindicaciones a su condición de género. Ella normalmente quiere ser parte de
las comisiones con mayor jerarquía, hablar de política dura. Tiene una familia,
hijos e hijas y, en muchos casos, su ingreso en el espacio legislativo le hace
sentir que abandona a los suyos. Es por eso que, cuando le ha tocado ocupar un
cargo de suplencia, no se queja: sabe que es una manera de no alejarse de su
familia, dado que la institución no le facilita combinar su trabajo legislativo
con la maternidad”.
Sin embargo, la Asamblea Legislativa
Plurinacional (ALP) es una red de lugares mucho más invisibles que visibles y
las parlamentarias no intervienen en todos los nudos ni en los canales que la
componen. En contraste, hay otras situaciones en las que ellas sí son
protagonistas centrales: la maternidad y la lealtad de pareja, señala la
autora. Esas particularidades que se le atribuyen no dejan de ser argumentos
políticos importantes. Una buena madre es
-en cierta medida - una buena política: cuida a sus compañeros, no los
abandona, es leal y entregada a sus objetivos. En cambio, hay otros aspectos
asociados a su capacidad de acción: a veces se las considera brujas, otras
veces ignorantes y poco racionales. Otras muchas veces se considera simplemente
que están fuera de lugar.
La participación de
la mujer en la última década presentó un crecimiento, respaldada por las normativas
vigentes, es el caso de la Ley del Régimen Electoral que desde el 2014 dicta la paridad y alternancia (sancionada antes
en la Constitución Política del Estado de 2009) para todas las listas de
candidaturas de partidos, agrupaciones y organizaciones políticas en las
elecciones nacionales.
Bolivia es un
segundo país del mundo, después de Ruanda, con mayor representatividad femenina
en el parlamento. Datos oficiales demuestran que la presencia de las mujeres en
la Cámara de Diputados pasó del 51,54 al 53,8% como efecto de la incorporación
de tres legisladoras como titulares, a comparación de 1982, año que el país
inició el periodo democrático sólo tenía en su filas a dos senadoras y una
diputada.
De acuerdo con las
estadísticas, en 2010 existían 13 alcaldesas, cifra que se elevó a 27 en las
elecciones del 2015, la participación va cada día sumando su voz en instancias
administrativas, legislativas y organizaciones sociales en diferentes
municipios. Es una muestra de ello que de manera consecutiva está al
frente la Cámara de Diputados Gabriela
Montaño.
Actualmente un 45,8%
de la tierra son de propiedad de mujeres a diferencia del año 2005, cuando la
tenencia de la tierra era del 15,3%.
En cuanto a la
educación, el número de estudiantes que concluyeron el bachillerato es de 79
mil mujeres y 76 mil varones, en contraste con años atrás, cuando se
cuantificaron 55 mil y 56 mil, respectivamente.
Actualmente la
Asamblea Legislativa Plurinacional – según datos oficiales de la
vicepresidencia – el 45,5% del senado está constituido por mujeres y el 51,54%
de la Cámara di Diputados, también son mujeres.
El parlamento de
1982, registró la participación de cuatro mujeres indígenas de 157
legisladores, la cifra creció en la última década. El 51,81% de los legisladores
nacionales se autoidentifican como indígenas, es decir 85 de los 166 que
conforman ahora la asamblea legislativa Plurinacional.
PARTICIPACIÓN POLITICA DE LAS MUJERES
Hasta junio del 2016 sólo dos países en el
mundo han logrado la participación del 50% o más de mujeres en el Parlamento,
ya sea en la cámara de diputados o de senadores: Ruanda con el 63,8% y Bolivia
con el 53,1%. No obstante, un número más elevado de países han alcanzado el 30%
o más de representación femenina. En Junio del 2016, 46 cámaras individuales o
bajas estaban compuestas en más del 30% por mujeres, incluyendo 14 de África
subsahariana y 11 de Latinoamérica.
Fuera de esos 46 países, 40 han aplicado
algún tipo de cuotas para promover la participación política de las mujeres. El
balance de género en la participación política y la toma de decisiones es un
objetivo acordado a nivel global y establecido en la Declaración y Plataforma
de Acción de Beijing en 1995 y en los Objetivos de Desarrollo Sostenido (ODS),
referido a lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las
mujeres.



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