miércoles, 27 de junio de 2018

LAS MUJERES COMO PROTAGONISTAS DEL PODER POLÍTICO EN BOLIVIA



“Insurgencias femeninas hacia el epicentro del poder (siglo XX – XXI)” y “Paridad y diversidad en la escena legislativa”. Importantes aportes.

LAS MUJERES COMO PROTAGONISTAS DEL PODER POLÍTICO EN BOLIVIA

Daniela Franco, Noelia Gómez, Daniela Aguilar
 Natasha Loayza y Fernando Mayorga

Las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres) y el Centro de Estudios Superiores Universitarios (CESU) de la Universidad Mayor de San Simón, presentaron en pasados días el libro “Mujeres bolivianas: desde el Parlamento hasta la Asamblea Legislativa Plurinacional”, obra que aborda la compleja composición de legislativo en relación a la paridad de género.



La investigación fue encargada por el Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de la Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia y ONU Mujeres, está obra compuesto por dos volúmenes, uno histórico: “Insurgencias femeninas hacia el epicentro del poder (siglos XX – XXI)” de Daniela Franco, y otro contemporáneo: “Paridad y diversidad en la escena legislativa”, de Noelia Gómez Téllez y Bianca de Marchi Moyano. Ambos textos buscan dar cuenta de los antecedentes, procesos y la relevancia de la paridad de género en la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia, posesionada el año 2015.

Para ONU Mujeres, la investigación es parte del impulso al cumplimiento efectivo de las normativa internacional para la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, en ese contexto, resulta de especial interés identificar, a través de nuevos estudios, los aspectos que influyeron para que algunos países, entre ellos Bolivia, lograran paridad en la representación política en el órgano Legislativo y, al mismo tiempo, brindar elementos para seguir la búsqueda de una participación femenina en la política, en condiciones de real igualdad y donde el ejercicio de los derechos y de las libertades fundamentales de las mujeres y de hombres, en su diversidad, sea una norma y no una excepción, refiere Natasha Loayza, Oficial Nacional de ONU Mujeres Bolivia.

“Realmente este es un estudio laborioso que  pretende generar un debate sobre esta problemática, la participación política de las mujeres, han habido tantos cambios y la estamos viviendo cambios en el país, de transformación en el ámbito político, es fundamental comprender con otros elementos que es lo que  está sucediendo realmente con la participación política de las mujeres, yo creo que es el valor de este trabajo, es una trabajo hecho por mujeres muy jóvenes, con miradas nuevas y frescas, lo que ONU Mujeres quiere es que estos temas se debatan profundamente y ampliamente, que se reivindiquen el sentido plural de la participación de las mujeres” indicó Loayza.

INSURGENCIAS FEMENINAS HACIA EL EPICENTRO DEL PODER
La obra intenta reconstruir algunos enfrentamientos gestados por mujeres bolivianas que se autoevaluaron como sujetos capaces de manejar el poder del Estado incidiendo sobre las decisiones que definían los destinos del conjunto de la población. Se apunta a mostrar las estrategias que resistieron al poder patriarcal y a la segregación, creando una élite política femenina en el país. También se visualizan algunos movimientos subjetivos que fueron exitosos en la manejo del poder y que permitieron al sector ingresar protagónicamente en el horizonte estatal, dejando así el lugar del anonimato al que estuvieron tradicionalmente supeditadas.

Si bien las luchas femeninas estuvieron presentes a los largo de las formación social de Bolivia y estas no se ejercieron solamente sobre el espacio institucional, en el camino andado por mujeres se identifica que ya accedieron al Poder Legislativo a inicios del siglo XX, hasta el año 2006. La primera protagonista diputada titular en Bolivia (1956), Emma Gutiérrez Aramayo de Bedregal, aquella que sentó las bases de las revolución nacional del 1952 y de la transformación más radical de la estructura del país.

El avance de la participación política femenina se ha gestado por una diversidad de acciones provenientes de la pluralidad de las mujeres bolivianas. Algunos autores han dividido la amplia gama de ellas en dos agrupaciones. Unas ligadas a la producción cultural y/o formación académica y las otras ligadas al mundo laboral y a la organización sindical, unas identificadas como mestizas y otras como indias o indígenas.

En 1979, se dio el punto más alto de la participación de la mujer, con la posesión de Lidia Gueiler Tejada, luego de154 años de vida republicana asuma la presidencia de Bolivia una mujer. Posteriormente, Ana María Romero de Campero, incorporó la participación femenina como segunda ministra boliviana, junto a ella una lista no muy larga de los años ochenta iniciaron un largo peregrinaje de reconocimiento, participación y sobre todo incidir en las políticas centrales de los gobiernos de turno.

“Uno de los grandes objetivos del libro es demostrar que el liderazgo político de las mujeres es un factor influyente a la adversidad, es dar cara a la adversidad, para construir un país más igualitario. En la historia de Bolivia, las mujeres fueron siempre relegadas, el libro intenta retrotraer la voz de la mujer desde un punto más interesante, desde el análisis subjetivo, desde los recuerdos de la vida familiar, historias de vida de las protagonistas”. Señala Daniela Franco, autora de la obra.

La primera mujer de pollera y con autoadscripción indígena, muy representativa para la época, comenzó los primeros años de la vida de Remedios Loza, como sujeto popular mediática, sintió en carne propia la discriminación, no sólo de la población, especialmente de la clase política, para luego convertirse en la primera “chola”, en radio, televisión y en Poder Legislativo.

El periodo transitorio entre las dictaduras y la democracia en Bolivia fue fructífero para el desarrollo de la consciencia femenina, así como para la asunción de un rol activo para derrocar el poder cívico militar que había instaurado un régimen autoritario, justamente este hecho demuestra la aparición de liderazgos sindicales, es el caso de Domitila Chungara, junto a ellas un grupo de mujeres de los Comités de Amas de Casa de los centros mineros.

PARIDAD Y DIVERSIDAD EN LA ESCENA LEGISLATIVA

La Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), elegida el 2014 en Bolivia es un espacio diverso donde conviven legisladores  y legisladoras con raíces culturales, identidades, reivindicaciones y visiones diversas. La lectura de esa complejidad y su categorización permite desarrollar perfiles y trayectorias, interpretar posiciones y relaciones de poder que se discuten en la obra.

Natasha Loayza
OFICIAL DE ONU MUJERES
El análisis de esos sujetos y de sus relaciones es relevante porque ellos participan en el primer Parlamento que logra la composición paritaria de género en Bolivia. De hecho, el porcentaje de mujeres supera levemente al de los hombres en el momento en que se desarrolla el levantamiento de datos que sustenta esta obra, cantidad inédita no solo en el país sino en la región. Este fenómeno responde efectivamente a la aplicación de un marco legislativo y constitucional que favorece instituye la paridad y la alternancia. Pero además da cuenta de una apertura particular para incluir a sujetos antes ausentes de la escena política boliviana.

Noelia Gómez, investigadora y coautora del libro indica “Cuando este sujeto político es una mujer, no por eso limita sus reivindicaciones a su condición de género. Ella normalmente quiere ser parte de las comisiones con mayor jerarquía, hablar de política dura. Tiene una familia, hijos e hijas y, en muchos casos, su ingreso en el espacio legislativo le hace sentir que abandona a los suyos. Es por eso que, cuando le ha tocado ocupar un cargo de suplencia, no se queja: sabe que es una manera de no alejarse de su familia, dado que la institución no le facilita combinar su trabajo legislativo con la maternidad”.

Sin embargo, la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) es una red de lugares mucho más invisibles que visibles y las parlamentarias no intervienen en todos los nudos ni en los canales que la componen. En contraste, hay otras situaciones en las que ellas sí son protagonistas centrales: la maternidad y la lealtad de pareja, señala la autora. Esas particularidades que se le atribuyen no dejan de ser argumentos políticos importantes. Una buena madre es  -en cierta medida - una buena política: cuida a sus compañeros, no los abandona, es leal y entregada a sus objetivos. En cambio, hay otros aspectos asociados a su capacidad de acción: a veces se las considera brujas, otras veces ignorantes y poco racionales. Otras muchas veces se considera simplemente que están fuera de lugar.

La participación de la mujer en la última década presentó un crecimiento, respaldada por las normativas vigentes, es el caso de la Ley del Régimen Electoral   que desde el 2014 dicta la paridad y alternancia (sancionada antes en la Constitución Política del Estado de 2009) para todas las listas de candidaturas de partidos, agrupaciones y organizaciones políticas en las elecciones nacionales.

Bolivia es un segundo país del mundo, después de Ruanda, con mayor representatividad femenina en el parlamento. Datos oficiales demuestran que la presencia de las mujeres en la Cámara de Diputados pasó del 51,54 al 53,8% como efecto de la incorporación de tres legisladoras como titulares, a comparación de 1982, año que el país inició el periodo democrático sólo tenía en su filas a dos senadoras y una diputada.

De acuerdo con las estadísticas, en 2010 existían 13 alcaldesas, cifra que se elevó a 27 en las elecciones del 2015, la participación va cada día sumando su voz en instancias administrativas, legislativas y organizaciones sociales en diferentes municipios. Es una muestra de ello que de manera consecutiva está al frente  la Cámara de Diputados Gabriela Montaño.

Actualmente un 45,8% de la tierra son de propiedad de mujeres a diferencia del año 2005, cuando la tenencia de la tierra era del 15,3%.
En cuanto a la educación, el número de estudiantes que concluyeron el bachillerato es de 79 mil mujeres y 76 mil varones, en contraste con años atrás, cuando se cuantificaron 55 mil y 56 mil, respectivamente.
Actualmente la Asamblea Legislativa Plurinacional – según datos oficiales de la vicepresidencia – el 45,5% del senado está constituido por mujeres y el 51,54% de la Cámara di Diputados, también son mujeres.
El parlamento de 1982, registró la participación de cuatro mujeres indígenas de 157 legisladores, la cifra creció en la última década. El 51,81% de los legisladores nacionales se autoidentifican como indígenas, es decir 85 de los 166 que conforman ahora la asamblea legislativa Plurinacional.

PARTICIPACIÓN POLITICA DE LAS MUJERES

Hasta junio del 2016 sólo dos países en el mundo han logrado la participación del 50% o más de mujeres en el Parlamento, ya sea en la cámara de diputados o de senadores: Ruanda con el 63,8% y Bolivia con el 53,1%. No obstante, un número más elevado de países han alcanzado el 30% o más de representación femenina. En Junio del 2016, 46 cámaras individuales o bajas estaban compuestas en más del 30% por mujeres, incluyendo 14 de África subsahariana y 11 de Latinoamérica.

Fuera de esos 46 países, 40 han aplicado algún tipo de cuotas para promover la participación política de las mujeres. El balance de género en la participación política y la toma de decisiones es un objetivo acordado a nivel global y establecido en la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing en 1995 y en los Objetivos de Desarrollo Sostenido (ODS), referido a lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres.

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